Violencia entre parejas escuela

Muchos jóvenes y adolescentes no prestan demasiada atención a la violencia en sus relaciones de pareja, tienden a creer que se trata de un problema que afecta exclusivamente a los adultos.Sin embargo, durante el noviazgo pueden aparecer importantes factores etiológicos de la violencia de género que se produce en parejas adultas. son la antesala de la violencia en la pareja en la adultez. De alguna manera se podría pensar la violencia en las parejas de jóvenes, desde una historia que da sentido a los discursos de violencia, como una posibilidad en los vínculos afectivos con un otro. La violencia en las parejas puede tener un efecto negativo en la salud, a lo largo de toda la vida. Las víctimas adolescentes de la violencia en las parejas tienen más probabilidades de rendir poco en la escuela y abusar del alcohol, experimentar intentos de suicidio, peleas físicas y actividad sexual actual. La violencia entre novios adolescentes. ... llorar, bajar sus grados académicos, negarse a ir a escuela o estar tristes. ... Las víctimas de la violencia en los parejas de novios adolescentes ... Violencia más frecuente fue los tipos de violencia dirigida al docente que se presentaron con más frecuencia fueron: la disrupción en el aula (48.46 %), seguida por la violencia verbal (32.85 %). Introducción. La violencia es un tema que preocupa y asusta cada vez más, más aún en las escuelas porque no hay muros ni pared que permita evitar que ésta llegue a ellas. Más allá de la preocupación, los padres, maestros y alumnos sienten con frecuencia miedo e impotencia la cuando violencia en la escuela se presenta con toda su dureza y cada vez con más frecuencia. L a “Violencia Sexual entre com pañeros/as y en parejas de adol escentes” es muy reciente, con lo cual se aportan nueva s líneas de in vestigación para i r más allá, es Violencia entre parejas adolescentes En Maryland el Concejo de Montgomery busca prevenir el abuso físico o emocional entre jóvenes. LUCHA. Febrero es el mes para la prevención de la violencia entre parejas adolescentes en Montgomery. ... El video ganador este año fue hecho por un estudiante de la escuela secundaria Watkins Mill. El concejal ... También puedes: Pedir que tu bibliotecaria compre libros sobre la agresión o el maltrato entre parejas jóvenes. Hacer afiches en tu escuela para informar a otros estudiantes sobre la agresión o el abuso entre parejas jóvenes. Realizar una obra de teatro sobre la violencia entre parejas jóvenes. violencia infligida por la pareja es sobrellevada por las mujeres. Si bien las mujeres pueden ser violentas en sus relaciones con los hombres, a menudo en defensa propia, y a veces hay violencia entre parejas del mismo sexo, los agresores más comunes en la violencia contra la mujer son compañeros (o excompañeros) íntimos de sexo masculino ...

No es mi problema

2020.06.25 04:18 maniantico92 No es mi problema

Recordando pude encontrar un titulo afín a ésta anécdota. Enero o febrero, no sé; pero te puedo asegurar que se trataba de un día muy frio, y un servidor bastante frito en todos los aspectos. Aún borracho, salí en la mañana para dirigirme a otro lugar donde quedarme. Estando en Guadalupe, limitando con Juarez caminé a la estación donde conecta la ruta con el metro. Caminé cuarenta minutos entre respiros irregulares, la nariz roja y los pies mojados por el agua helada, misma que se colaba por el cuero de mis tenis. Mientras pensaba con quien podría pasar el rato, a sabiendas que no tendría ni un peso, ni nada que ofrecer más que mi tiempo y mi cuerpo. Odiaba sentirme patético ante mis amigos, conocidos y familiares. Aunque siempre sabía que después de situaciones de ese tipo, llega un punto en donde no se puede caer más, y buscas de nuevo la estabilidad emocional. Un trabajo, escuela , escribir, lo que fuera. Y luego, apenas encontrándola recaer de nuevo en la enfermedad y la miseria. Un circulo sin salida, del cual ya me había habituado desde hace años. Podría darme una vuelta al casino donde solía trabajar, si tengo suerte estará ahí la hostess que acostumbraba saludarme con un abrazo, y un beso húmedo. Bella; de ascendencia inca, cabello castaño, y unos cuantos mechones platinados pero con cuerpo de veinteañera . Quise suspirar, cosa que no pude hacer por la congestión. Imaginaba mi pasado, tomando sus manos y ella respondiendo con sus dedos entrelazando los míos. Era su ''novio'', Liz bromeaba con sus compañeras abrazándome. Yo respondiendo a su cariño, malinterpretando la confianza, como todo hombre. Siempre optaba por nunca averiguar su intención, ni la de ninguna mujer. Una visión idealista del amor nunca funciona, al menos no funcionó mi. El dolor, el rechazo te obliga a ver la realidad como tal. Liz casi tenía la edad de mi madre, y dos hijos. Ahora no sonaba mala idea un romance e incluso algo más serio. Llegaría con el pretexto de cobrar mis doscientos pesos de liquidación, y me toparía con ella. No con la tatuada, ni con la host del novio posesivo. A ella le tocaría el turno de mañana, sea entrando o saliendo, es igual. Pero allí estaría. Conversando, compartiendo unas papas con carne, acomodándome el cuello de la chaqueta, y tocando un rostro frio y enrojecido, sintiendo sus largas uñas descansar sobre mi piel cicatrizada. Trataría de convencerla de dejarme pasar una noche, sin parecer que llevo varios días viviendo entre calles, la central y el parque alamey. Había tenido la fortuna de dormir los últimos días bajo techo, y me sentía con suerte. Como dije, la realidad no tardó en traicionarme estando a unos pasos de mi ex trabajo. ¿Y ahora que? Tendría que hacer todo el papeleo, para que me suelten la feria. Si no esta Liz tendría que esperar varias horas hasta tarde. Suponiendo que logro convencerla, y me la paso en su casa. ¿Que me esperaría ahí? Una chica adolescente mirándome, torciendo la boca y preguntando a su madre quien soy. Un niño diciéndome ''señor'', mirando hacia arriba con su juguete en la mano. Tal vez estaría durmiendo junto a Liz en su sofá abrazándome, después de jugar un poco con su hijo. El señor de la casa llegaría esperando la cena, y al encontrarme me echaría a patadas sin siquiera haber tenido contacto sexual con ella por la apatía. O peor aún. Me presentaría con su esposo, y el me saludaría amistosamente porque es inteligente y sabe que no soy nada para ella. Desistí, y me volví de nuevo a la avenida. Tengo otro amigo viviendo cerca, a casi una hora caminando de donde me encontraba. Tiene televisión por cable, y probablemente tenga cerveza. Al recordar que su casa era un congelador, decidí darle una sorpresa a la familia probablemente se acercaba el cumpleaños de alguien y habría reunión. A duras penas completaba el pasaje de la ruta y el metro. Sabía que llegando al centro de Monterrey, caminaría otra hora para llegar con ellos. Comida, agua caliente, una cerveza y un techo hasta que mejore el clima, y de ahí no sé. Solo me tragaría las preguntas de siempre ¿Como has estado?, ¿Sigues trabajando?, ¿Y la escuela? Después recibiría con mucho aprecio la cortesía casi obligada que me ofrece la amorosa familia. Entré a la estación del transmetro, dirigiéndome a donde tenía que echar las monedas y las eché. Las escuché caer hasta el fondo del tragamonedas, mientras el ruido me aturdía. Apenas traté de atravesar el frio torniquete, y sentí un duro golpe que me sacó el aire. Este ni siquiera se movió, lo empujé otra vez y se acercó el guardia de seguridad. Un sujeto agradable. -Disculpe señor, me puede ayudar, es que no puedo pasar. -No puedes entrar así-dijo-al verme perdiendo el equilibrio-. -¿Así como?-dije-no le estoy faltando el respeto a nadie, mucho menos la ando cagando, solo quiero irme a mi casa. -Mírate como andas, mejor agarra un camión. Nadie se puede subir en estado de ebriedad, le pido de favor que se retire, si no me veré obligado a hablarle a la patrulla. Al menos fue cortés, y lo hubiera hecho de no tener la necesidad. -Compa, el torniquete se tragó lo que me quedaba de efectivo ¿Como voy a regresar entonces? Tíreme paro se lo suplico. -Ese no es mi problema, le pido de favor que se retire. Enfurecí. -No me voy a ir hasta recuperar mis monedas. -Entonces voy a hablarle a la patrulla. Sacó su radio. -Usted es el que me está robando. No respondió, estaba preparando mi puño pero vi su otra mano en la cintura sosteniendo un gas pimienta. Me preguntaba si los entrenaban para ese tipo de situaciones, y quien llegaría primero. Si fallaba me iría igual a transito con los ojos maltrechos, dejando ileso al hijo de su puta madre. Apenas le di la espalda con resignación, y vi la silla de carta blanca, atada con un alambre que usaba de asiento. Un modesto teléfono, conectado al toma corriente descansaba ahí. Caminé hacia la silla y le di una patada con todas mis fuerzas. Vi el teléfono, y la silla volar escasos metros, ni me molesté en ver donde cayeron. Crucé la avenida riendo mostrandole los dientes chuecos al guardia. El se limitó a mirarme con el ceño fruncido vociferando en su radio. Caminé rumbo a la siguiente estación, y me salté el torniquete. Definitivamente seguía con suerte.
2
De esas raras veces que amanecí con una resaca ligera, sin nauseas. Las cosas nunca mejoran, la nostalgia hace mella en las tripas, en el espíritu, y te engaña. Una bonita forma de aceptar la resignación. Viendo el pasado como una mejor época, sin darte cuenta que en esa misma decías que era la misma mierda de ahora, y poco a poco vas glorificando tus malos días con pequeños detalles. No pude quejarme, la pasé bien anoche. Primera paga, un jale temporal, y un par de gramos de pase. Me lavé la cara, los dientes, usando solo una gota de pasta dental para no estropear el gusto, pensaba tomar un café para paliar un poco la depresión. Hice unas cuantas gárgaras cabeza arriba, y con la garganta aun adormecida escupí una espuma roja como flor de jamaica. Acostumbraba siempre a cepillarme con violencia, y más si no recordaba nada de lo que hice la noche anterior. Arribé a un pequeño centro comercial que abrió hace poco acá en Garza Sada. De arquitectura sofisticada e iluminado con luz natural. Había un HEB, y al lado una cafetería de la misma tienda. Casi en frente un Sally Beauty, y a través del cristal sus vendedoras. Una, delgada y bonita. La otra, regordeta pero también bonita. La tercera no la vi, atendía a una madre, de esas que salen en la sección de sociales en el periódico. Ambas bonitas. En fin. Me dirigí a comprar un café, metí las manos en todos los bolsillos de mis jeans sucios. Veintitrés pesos decía la carta arriba de la caja, y en mi mano seis, y dos vellos púbicos. El bajón me hizo olvidar como iba a sobrevivir los siguientes días. Solo quería un café, y gastar las horas viendo la gente pasar, y esperar a que baje el sol. Quien sabe como le hice para desaparecer todo. Ni me esmeré en buscar culpables. Daba igual si fueron los municipales, algún jotillo o la mujer dañada a la cual le estaba invitando. No andaba tan pedo, ya que siempre acostumbro, a utilizar mucha coca y poco alcohol. Recurriendo al ultimo para bajar la ansiedad y los nervios. Nunca le encuentro sentido a quienes esnifan puntos para bajar la borrachera, o para quitar el hambre, o para permanecer despiertos. Muy común en usuarios comunes. No sirve para ninguna de esas cosas, y lo he comprobado. Me gustaba la adrenalina, la lucidez y la cara adormecida. Tan simple como la vida. Así como yo, el único sospechoso y culpable de mis pendejadas. Aunque seguía apostando, que fue algún gracioso, cuya intención era drogar a la borracha con la que andaba compartiendo fluidos, no con besos. Bueno si, pero no era ella sino la botella en la que estábamos bebiendo. Debieron de ser verdes o rivotriles.
Fingía esperar a alguien en una banca frente al área de cajas. De vez en vez, miraba a las mesas para ver quien era el primero en acabar su taza vespertina. El turno le tocó a dos rucos, bien vestidos y serios. El de anteojos, y con sobrepeso enrollaba los planos, el otro apagaba su laptop. ¿Ingenieros? ¿Arquitectos? ¿Accionistas? El gesto severo les hacía ver importantes, para mi lo eran. Ya que ansiaba el vasito de cartón, con la etiqueta pegada del refill de todo el día de hoy, que justo se encontraba en la cima del contenedor. Tomé el vaso, mirando furtivamente hacia todos lados. Era tan malo como robar, y tenían razón. El café de veintitrés, costó millones de inversión para que estuviese ahí. Ganancias y perdidas diarias. Acciones subiendo y bajando. Horas de estrés y desvelo. El dejar de ser un ser humano pensante, para convertirte en ese monstruo que llaman empresario o emprendedor. Hasta la basura debía ser capitalizada para un plan de emergencia, en caso de liquidación. La seguridad privada se encargaba de eso. De vigilar, y repeler cualquier amenaza. Limosneros, perpenadores, vendedores ambulantes, músicos callejeros, competencia. Todos peligrosos. La élite y su deber de dividir a la población, con la filosofía barata del éxito, del amor propio. Los pobres, felices con la ilusión de tener millones,competir y sobresalir, y su mentalidad millonaria. Los ricos, más astutos que inteligentes. Expertos en la avaricia, la ciencia que llaman economía. Los millones no valen nada cuando tienes todo el mercado, eso no se lo dicen al resto. Mas bien no es necesario, si se tiene todo bajo control. Y eso lo ves en las universidades, donde sus egresados son adoctrinados para pelear en el mundo empresarial, y no para progresar intelectualmente. Praxeología, la ley del más fuerte. Puto neoliberalismo. Pero quien soy yo para decir, escribir, y dar opiniones. Soy un adicto, una persona inmoral y desechable. Un ignorante. Sabía que estaba pensando con la voz, al ver miradas. Los ignoré, y vi como se dejaba caer, el delicioso chorro humeante que salía de uno de los termos cilíndricos. Café de chiapas, decía la leyenda. Sin crema, ni azúcar dije yo. Mi plan era quedarme hasta que alguno de los de seguridad me corriera. No pasó. Había recogido también una orilla de pizza. Era deliciosa, a pesar de los mordiscos y de haber venido de la basura. La salsa de tomate, discreta, en la marca dentada del pan le daba un toque dulzón. Estupendo con el café, casi gourmet. Observé, mientras bebía y rellenaba. Familias, parejas, estudiantes, hombres, mujeres. Toda una amalgama de personas. Siendo normales. Y felices. Las mismas preguntas de siempre. ¿Que hice mal? ¿Por qué no soy como ellos? Hace muchos años, encontré las respuestas. Pensar mucho, pero en nada realmente. Y pues, bastantes veces tuve la oportunidad. Con AA, NA, la iglesia católica, cristiana, la carrera y una mujer que trató de enderezarme, por mero capricho. ¿Inseguridad? Es lo que diría un ordinario. Mejor no saberlo. Me negaba a cavar mi propia tumba. A ser uno más. Moriría pudriéndome en el asfalto, por un pequeño sorbo de libertad, y una cucharada de la dulce miel de las artes. Nada menos. Las cajeras fijaron su atención, hablándose al oído. A veces movía los labios mientras pensaba. Hora de irme. Di unas vueltas más por el mall, con dos tipos siguiéndome. Justo a unos pasos de la escalera eléctrica. Llegaron jóvenes, vistiendo chalecos verdes. Limpios, impecables y sonrientes. Hablaban con la gente. No me preocupé, aprendí a vestirme bien para ahuyentar a vendedores y demás. No funcionó con ellos. No recuerdo como se llamaba. Creo que Alejandra. Las puntas del cabello, color fantasía, y unas manos clarificadas, y suaves; muy suaves. Me saludó, y le extendí mi mano áspera, por los químicos abrasivos que usaba en el jale. -Deja te explico quienes somos, supongo que has oído hablar de nosotros. Asentí diciendo que los conocía, de todas maneras lo hizo. Y recordé a Benny, de espécimen. Eran de greenpeace. Estaban recabando firmas para detener los pozos de gas y petroleo en alaska. Me contó sobre los logros. Y las nuevas problemáticas ambientales en el ártico. Lo lograron con Obama, ahora seguía Trump. Si viviera en alguna península, estaría realmente jodido. -¿Que piensas sobre que está pasando?-dijo enseñando unas fotos-la fauna está muriendo, mira como los osos polares mueren sobre trozos de hielo. -Sabía un poco, pero jamas vi a un oso en los huesos casi expuestos. La foto me perturbó bastante. Quería firmar, tenía también el presentimiento de que quería algo más. Por algo andaban merodeando en un lugar, de arquitectura sustentable. Y con la estética de mascotas, buscaban donadores y voluntarios. Me preguntaba si sabían sobre los horrores que vivían los activistas de pueblos originarios. Falsos. Bueno no. Solo estaba dividido con la clase media. Ya no tengo la edad, como para ansiar venganza de clases, son como yo, y yo como ellos. Pero no podía ayudarlos, estaba quebrado y me daba vergüenza decirlo, en especial a una mujer que me atraía. -Ayudas mucho con el simple hecho de que te interese-dijo- se ve que te importa bastante salvar el planeta. En otra vida lo hubiera hecho. Lo hice años atrás. Con los activistas alcohólicos, radicales, rompiendo vitrinas y pintarrajeando tiendas de mascotas. La chica se acercaba más y más. Discretamente daba pasos hacia atrás, y me seguía. No porque quisiese abandonarle. Disfrutaba jocosamente la verborrea. Su aliento cálido, agradable. Mientras yo apestaba a sudor, vistiendo la misma ropa de hace ocho años, no quería que me oliera. Tal vez lo sabía, y no le importaba. -Lo siento amiga, no traje mi tarjeta de nomina-dije-si quieres hago la firma en la pagina web. No tenía tarjeta, ni seguro social. -No te preocupes, pasame tu numero de teléfono, y whats. Anota el mio también. Platicamos en la noche, y nos conocemos ¿Que te parece? -Perdón, no tengo pila, no me sé el numero y traigo prisa. Su mirada cambió, se puso triste, eso creo. -Está bien-dijo con voz apagada-, de todas formas, gracias por tu tiempo. Salí de la plaza, los de seguridad ya no me seguían. No me sentí con ganas de hablar, dejando correr otra oportunidad. No lo creo. Aun así estaba seguro de que me porté como un idiota.
submitted by maniantico92 to u/maniantico92 [link] [comments]


2020.03.25 00:44 kaarol23 "La Patota"

Es una gran película donde muestra una realidad no solo Argentina, también latinoamérica, dónde los cuerpos de las mujeres a lo largo de la historia han sufrido de abusos y experimentaciones para la satisfacción masculina. Eso además de crear prejuicios y miedos en nuestros cuerpo y sexualidad, nos hace pensar que estamos solas, nos lleva a que esos mismos prejuicios los apliquemos entre mujeres, porque a la heteronorma no le conviene que la mayoría de mujeres se unan, se apoyen y comiencen a pensar un cambia para la sociedad dónde viven.
Un ejemplo de este apoyo entre mujeres es Laura la otra profesora de la escuela y amiga de Paulina, la cual la acompaña y apoya en todas las decisiones que la protagonista toma así no esté de acuerdo, desde tener el hijo hasta enfrentar a su violador. Esto demuestra que las mujeres nos apoyamos porque entendemos el dolor de la otra, como si fuera el de nosotras, porque el cuerpo femenino se ha estigmatizado tango que se siente un cansancio de varias noches despiertas. Nos apoyamos y entendemos tanto porque saben que se puede desconfiar de todo el mundo, hasta de tu propia familia.
Otro aspecto importante es lo simbolico de un cuerpo femenino golpeado, visto desde afuera parece solo la piel pero cuando estás amigas se abrazan es aceptar el hecho de que la violencia fue hasta psicológica, dónde con el apoyo de Laura, Paulina intenta componer el daño dejando de llorar ante lo irremediable, dejar de autocompadecerse como lo hace la ex-pareja y dejar de justificar una tristeza causada por la violación. Pero Paulina sabe que en el contexto dónde vive no va a existir justicia para todos los que la necesitan, solo abuso de poder.
Karol Álvarez
submitted by kaarol23 to CineClub [link] [comments]


2019.03.18 03:56 ffuentesbot El Paradigma del Grupo Mínimo

EXPERIMENTO 35

El paradigma del grupo mínimo

Tajfel, H., Billig, M. G., Bundy, R. P. y Flament, C. (1971): Social categorization and intergroup behaviour. European Journal of Social Psychology, 1(2), 149-178. (Experimento 2).

OBJETIVOS

¿Cuáles son las condiciones mínimas para expresar un comportamiento discriminatorio? ¿Por qué discriminamos en situaciones en las que no se espera ningún beneficio individual ni hay actitudes hostiles entre los grupos?

EL PROBLEMA

¿Cómo han sido posibles en la historia de la humanidad atrocidades como el genocidio? A diferencia de otras tradiciones que consideraban que la causa de la violencia entre los grupos había que buscarla en la competencia por los recursos o en sentimientos de amenaza, Tajfel y colaboradores exploran la posibilidad de que haya también implicados procesos sociocognitivos. La simple categorización de personas en diferentes grupos evoca respuestas de lealtad endogrupal y discriminación contra el otro grupo. En este experimento, los autores intentan localizar la «línea base» de la expresión de la discriminación favorable al propio grupo.

ANTECEDENTES

A pesar de que los estudios sobre el conflicto intergrupal y sus efectos en el comportamiento no eran muy frecuentes, las evidencias mostraban lo fácil que era generar conductas discriminatorias y modificar las percepciones sobre el endogrupo y el exogrupo (Blake y Mouton, 1962; Sherif y Sherif, 1953). Investigaciones previas reflejaban cómo la división de un conjunto de personas en dos grupos de acuerdo con algún criterio no necesariamente relevante determinaba la aparición de estrategias discriminatorias a favor del endogrupo.

HIPÓTESIS

Se espera que los participantes favorezcan al endogrupo a través de lo que se conoce como estrategia de favoritismo endogrupal. Para poder expresar el favoritismo endogrupal, los investigadores presentaron a los participantes un sistema de matrices de reparto de dinero.

PARTICIPANTES

48 alumnos varones de una escuela estatal en la periferia de Bristol (Reino Unido).

MATERIALES

Para este experimento se emplearon 12 diapositivas a color, la mitad de las cuales reproducían cuadros pintados por P. Klee y la otra mitad por V. Kandinsky.
Además, para la tarea de reparto de dinero entre los miembros del endogrupo y del exogrupo, se elaboraron diferentes tipos de plantillas que permitían detectar la estrategia que adoptarían los participantes. Estas podían ser:
La matriz del ejemplo permite detectar la estrategia que subyace en la decisión del participante. Si este escoge dar 7 créditos al sujeto n.º 7 del endogrupo y 1 al n.º 13 del exogrupo, está optando por buscar la máxima diferenciación entre los grupos (MD). Si decide dar 13 créditos al miembro del endogrupo y 13 al del exogrupo está optando por un criterio de justicia (J). Finalmente, si opta por 19 al miembro del endogrupo y 25 al del exogrupo, está rigiéndose por conceder los máximos créditos al endogrupo (MGE) pero también la máxima ganancia conjunta (MGC).
Figura 1.

PROCEDIMIENTO

Se pidió a los participantes que expresaran sus preferencias acerca de cuadros atribuidos a dos pintores contemporáneos, P. Klee y V. Kandinsky, sin indicar a quién pertenecía cada uno. Posteriormente, y de forma arbitraria, se crearon dos grupos: el de los participantes que habían preferido a Klee y el de los que optaron por Kandinsky. Para los que eligieron a Klee, el endogrupo lo constituyen las personas que comparten esta misma elección y el exogrupo las que prefirieron a Kandinsky (a la inversa para los que eligieron a Kandinsky). Una vez divididos, y sin que los participantes tuvieran contacto entre sí, se les hacía pasar a cubículos independientes y se les presentaban 40 plantillas con el objeto de distribuir a parejas de personas cierta cantidad de dinero. De estas parejas, los participantes solo sabían que una persona era de su endogrupo y otra de su exogrupo.
Figura 2.
Figura 3, o gráfico 5.3.

RESULTADOS

El análisis de los resultados muestra que los participantes favorecieron sistemáticamente a los miembros del endogrupo en vez de adoptar un comportamiento de distribución equitativo de las recompensas (gráfico 5.3). Respecto a las estrategias de distribución del dinero se concluyó que: a) la máxima ganancia conjunta (MGC) no ejerció apenas influencia en las decisiones; b) la máxima ganancia endogrupal (MGE) fue importante, pero no tanto como el logro de un máximo de diferencia a favor del endogrupo (MD); c) la justicia fue una variable significativa y sirvió para moderar los excesos de favoritismo endogrupal.

CONCLUSIONES

Los datos demuestran que el simple hecho de categorizar a los demás como miembros del propio grupo (aunque sea respecto a criterios sin relevancia real) y miembros de otro grupo es suficiente para generar manifestaciones de discriminación.

APLICACIÓN

Estos resultados muestran que los procesos de discriminación intergrupal pueden darse sin necesidad de que existan conflictos de intereses entre los grupos. Además, contribuyeron notablemente al desarrollo de la teoría de la identidad social.
De 50 experimentos imprescindibles para entender la Psicología Social
Resumen: Dr. F. Manuel Montalbán Peregrín. Universidad de Málaga (UMA)
submitted by ffuentesbot to ClubdelecturaChile [link] [comments]


2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

submitted by Asperger_Mgtow to Mgtow_Espanol [link] [comments]


2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

Capítulo Anterior < Indice > Capítulo Siguiente

Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

Capítulo Anterior < Indice > Capítulo Siguiente

submitted by master_x_2k to Parahumanos [link] [comments]


2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2015.11.25 11:21 ventano Carta de Pablo Iglesias a los partidos políticos con medidas urgentes contra la violencia machista

El pasado 7 de noviembre cientos de miles de mujeres y hombres salimos a la calle en con-tra de las violencias machistas. Ese día se demostró, una vez más, que la ciudadanía va por delante y está exigiendo a las instituciones estar a la altura de la gravedad de este problema. Acabar con la violencia contra las mujeres exige un gran Pacto de País. Un pacto en el que se involucren todas las fuerzas políticas, así como la sociedad civil, incluyendo a las personas expertas, las asociaciones de mujeres y los medios de comunicación, entre otros actores so-ciales. Un pacto que debe sobrevivir a los cambios de color de los gobiernos.
El machismo es un problema social que está en la raíz de esta forma de violencia y será la sociedad quien lo supere. Para ello es fundamental que apostemos por una educación que ponga la igualdad en el centro. Una educación que no sólo se circunscriba al ámbito de la escuela, sino que incluya la formación en igualdad de todos los sectores profesionales.
Los partidos políticos somos un actor más dentro de lo que debe ser un gran acuerdo social y ciudadano, pero tenemos una gran responsabilidad y debemos saber llegar a acuerdos. Por ello convocamos a este Pacto de País donde el primer paso que proponemos es adoptar las siguientes cuatro medidas de urgencia:
Primera: Blindar los presupuestos y evaluar el impacto de nuestras leyes
Es imprescindible que los partidos políticos lleguemos a un acuerdo para blindar en los Presupuestos Generales del Estado una dotación mínima garantizada que asegure que ten-dremos herramientas y medios para hacer frente a la lacra de la violencia machista. Es preci-so asegurar una partida presupuestaria específica irrenunciable,, a respetar durante toda la próxima legislatura, y que ese presupuesto base no sea inferior a las cantidades anteriores a la reforma del artículo 135 de la Constitución.
Además, para asegurar el uso eficaz de nuestros recursos económicos es necesario llevar a cabo una evaluación de impacto de nuestras leyes de violencia de género, de nuestros planes y programas, una evaluación que cuente con la sociedad civil y las y los expertos implicados.
Segundo: Mantener las competencias de los ayuntamientos
Es prioritario recuperar las competencias de los ayuntamientos y garantizar el mantenimien-to de los servicios activos ante la entrada en vigor, el próximo 31 de diciembre de 2015, de la reforma de la Ley de Bases del Régimen Local, reforma que priva a las entidades locales de sus atribuciones en una materia en la que es vital la cercanía a las víctimas. En estos mo-mentos hay una gran inseguridad jurídica. Si a esa fecha no se ha garantizado la prestación de todos los servicios por parte de las comunidades autónomas, corremos un grave riesgo de desprotección.
Tercero: Ofrecer garantía habitacional para las víctimas
Es necesario garantizar una alternativa habitacional inmediata y no supeditada a la orden de protección judicial para las mujeres que están sufriendo violencia machista. El acceso a la vi-vienda debe estar habilitado, al igual que otras ayudas, por las certificaciones de profesiona-les competentes para ello. Ofrecer a las víctimas una solución habitacional es una medida que da facilidades a las mujeres para independizarse de sus parejas, para poner fin a la relación de violencia y para denunciar a sus maltratadores.
Cuarto: Cumplir con los convenios internacionales
Es urgente que cumplamos con los convenios y acuerdos que hemos contraído en el ámbito europeo, en particular con el Convenio de Estambul, ratificado por España en 2011 y que en-tró en vigor en agosto de 2014. Para cumplir nuestros compromisos internacionales, además de incluir la protección de los menores, es preciso que no sigamos restringiendo el concepto de violencia de género al ámbito de la pareja y la expareja, sino que ampliemos nuestras le-gislaciones para recoger todas las formas de violencia contra las mujeres.
Esperamos contar, en un momento en que nuestro país lo exige, con la participación de los partidos políticos para ser capaces de cumplir con nuestra responsabilidad y estar a la altura de lo que la ciudadanía legítimamente demanda.
Además de Pablo Iglesias, la carta está firmada por
Victoria Rosell, magistrada en excedencia y candidata de Podemos por Las Palmas, y
Clara Serra, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid y responsable estatal del área de Igualdad
submitted by ventano to podemos [link] [comments]


2015.11.08 11:22 noencaja CUSTODIA COMPARTIDA (Leo con atención la carta de Pablo Iglesias y Clara Serra...)

Leo con atención la carta de Pablo Iglesias y Clara Serra , con la que estoy enteramente de acuerdo. Echo en falta una medida esencial dentro del paquete de medidas contra la desigualdad entre hombres y mujeres. Error mío porque en su momento no la subí, como propuesta, al programa de todos. Al menos que se tenga en cuenta. Hablo de la custodia compartida como fórmula general en las rupturas de las parejas con hijos. Está claro que hay situaciones como la violencia machista o el maltrato en las que es impensable compartir la custodia, pero fuera de estos casos excepcionales que el juez debe determinar, siempre debe primar la igualdad en el ejercicio de la maternidad y de la paternidad, tal como ya se hace en los países más avanzados, como Suecia, en igualdad real entre hombres y mujeres. En tales países hay diferentes fórmulas pero el objetivo es siempre promover un equilibrio real de los derechos y obligaciones respecto a los hijos, de mujeres y hombres.
Como muy bien se dice en la carta, se debe facilitar a la mujer independencia económica y tiempo para poder realizarse como persona, bien mediante el trabajo o como ella considere. La mejora del estado del bienestar es imprescindible y también la creación de una red de escuelas infantiles públicas de calidad desde el nacimiento; pero también es fundamental que la sociedad deje de asignarle por defecto la función primordial de cuidadora del hogar y de los hijos, tal como se le asigna todos los días en los juzgados. Ello perpetúa un rol que es la marca inequívoca del patriarcado, al tiempo que se le condena a una mayor dependencia y se le resta tiempo para ella misma.
Es necesario avanzar en la corresponsabilidad de los hombres con las mujeres en el cuidado y educación de los hijos. La igualdad en los permisos para ello y su carácter intransferible es una condición necesaria, pero no es suficiente. Por otro lado, hemos de avanzar en la transmisión a nuestros hijos de ese valor fundamental de igualdad, y para ello, la mejor manera, es que nuestros hijos vean desde pequeños como la sociedad asigna, en todos los ámbitos, incluido el de la familia, el igual reparto de derechos y responsabilidades.
submitted by noencaja to podemos [link] [comments]


2015.11.06 19:27 PabloIglesias Podemos Conseguirlo #YoVoy7N

.
Podemos Conseguirlo
-PABLO IGLESIAS y CLARA SERRA-
A todos los inscritos e inscritas en Podemos y a todas las ciudadanas y ciudadanos de nuestro país,
.
Queremos escribiros esta carta a raíz de un hito decisivo que tendrá lugar mañana 7 de noviembre. A las 12:00 en Madrid, en el Paseo del Prado 18, está convocada una marcha estatal contra las violencias machistas, que quiere poner de manifiesto ideas que nos parece que ya son de sentido común en la sociedad, que han de ser cuestión de Estado y formar parte de un acuerdo social y ciudadano para un país nuevo. Desde luego, este día no le pertenece a Podemos, ni a ningún partido, sino que representa un conjunto de reivindicaciones peleadas valientemente por las mujeres y ampliamente compartidas por la sociedad que creemos que son irrenunciables para el futuro país que queremos construir juntos. Siendo conscientes del momento histórico que vivimos y de la cercanía de las próximas elecciones generales del 20-N, que más que un simple gobierno, condicionarán las próximas décadas y el país de las próximas generaciones, nuestra apuesta es que esos anhelos y aspiraciones formen parte del nuevo pacto que está por venir.
.
Nos encontramos, de nuevo, ante una situación en la que la ciudadanía va por delante de sus representantes. En este caso, la ciudadanía va muy por delante de este gobierno del Partido Popular en la defensa de los derechos de las mujeres. La situación en nuestro país es alarmante y la realidad de la violencia machista va mucho más allá de lo que recogen actualmente nuestras leyes. Desde Podemos, siempre hemos insistido en la importancia del uso del lenguaje en la política, ya que permite visibilizar determinadas problemáticas y, por lo tanto, empezar a buscar soluciones. Si, en multitud de ocasiones, el lenguaje es crucial en política, aquí es directamente vital. Por ello hay que nombrar la violencia machista para identificarla y para combatirla y por ello también hay que actualizar nuestra legislación para recoger todos los tipos de violencias contra las mujeres y hacer que nuestras leyes se adapten a las normativas internacionales, a las que nuestro país ya está suscrito. La violencia machista no puede ser restringida al ámbito de la pareja o la ex pareja, sino que las leyes deben reconocer asimismo como tal el acoso, la violación o las agresiones sexuales, entre otras violencias contra las mujeres. La violencia machista se declina, por lo tanto, en plural.
.
España y toda su ciudadanía, hombres y mujeres, van también por delante de un gobierno que ha coartado los derechos de las mujeres, recortando en general un 22% del presupuesto destinado a la prevención de la violencia machista y cerrado servicios y centros de acogida para mujeres en situación de violencia. De forma indirecta, pero no por ello menos grave, las políticas de austeridad, de recorte y de privatización de los servicios públicos han tenido como una de sus consecuencias más perversas dejar en mayor situación de dependencia económica a las mujeres respecto a sus parejas, ya que si la crisis y su nefasta gestión tiene un rostro, éste es un rostro de mujer. En el caso de las mujeres en situación de violencia machista, la combinación es letal. Por esa razón, desde nuestra posiciones institucionales hemos presentado, en primer lugar y de forma urgente, la propuesta de no condicionar el acceso a la vivienda pública de las mujeres víctimas de violencia machista a la existencia de una orden de protección, es decir, de no obligar a las mujeres a denunciar a las parejas de las que muchas veces dependen económicamente como requisito para recibir cualquier ayuda. En segundo lugar tenemos que garantizar que los servicios públicos de atención a las víctimas de violencia machista, mujeres y menores, sean de la máxima calidad y, por lo tanto, no pueden ser externalizados y gestionados por empresas privadas. En ámbitos como éste, el lucro y el beneficio económico nunca deberían haber entrado. Los países más justos, más avanzados y en los que los ciudadanos son más libres son los que tienen claro que hay determinados ámbitos de la vida política y social que han de estar blindados ante el negocio.
.
Además, entre otras cosas importantes, hemos incluido en nuestro programa todo un paquete de medidas contra una de las manifestaciones más injustas de la desigualdad: la desigualdad entre hombres y mujeres. Como hemos dicho la crisis y los recortes han recaído en buena medida sobre la independencia económica de las mujeres y, por lo tanto, sobre su libertad. Muchas de esas medidas quieren garantizarla y, por lo tanto, van destinadas a lograr que hombres y mujeres reciban el mismo salario por el mismo trabajo: permisos iguales e intransferibles por cuidado de hijos, aumentar las atribuciones de la Inspección de trabajo y la Seguridad Social en materia de prohibición de la discriminación en la contratación, el refuerzo de los pilares del Estado de Bienestar y la creación del cuarto: escuelas infantiles públicas y de calidad para niños y niñas desde el nacimiento. Porque el cuidado es cosa de todas y todos y queremos un país en el que cuidar en igualdad para tener también un país en el que trabajar en igualdad.
.
Como venimos diciendo en los últimos tiempos, este próximo 20 de diciembre no se elegirá a un simple gobierno más, un poco a la derecha o un poco a la izquierda en el eje ideológico, sino que estamos ante unas elecciones del que probablemente saldrá un parlamento que tenga que abordar una reforma constitucional. Incluso dentro del inmovilismo más absoluto, Rajoy y el PP han reconocido la necesidad del cambio. Habrá, por lo tanto, que hablar y entenderse con diferentes fuerzas políticas siempre teniendo claras líneas rojas y prioridades para ese acuerdo de país. Queremos que lo que vamos a defender el 7-N forme parte de esos principios irrenunciables del acuerdo y de ese horizonte porque creemos que representa a un país real que va muy por delante del – hasta ahora – país oficial. Vayamos el sábado juntos a decir que lo que tenemos por delante, nuestro futuro, es para todos y todas y que no queremos ni una mujer menos. Podemos conseguir un país más igualitario y sin violencias machistas, tenemos un plan y la voluntad política para llevarlo adelante. Pongámonos todos y todas en marcha para lograrlo.
.
-PABLO IGLESIAS y CLARA SERRA-
.
submitted by PabloIglesias to podemos [link] [comments]


2015.01.31 16:51 conximar propuestas area mujer igualdad

Bueno, como no se anima nadie a hacer propuestas, allá voy desde el área mujer igualdad. A ver si os parecen bien, o si pensáis que falta algo. Estamos abiertos a vuestras sugerencias. Queremos abrir debate, que de eso se trata plaza podemos.
Animo, a debatir.
submitted by conximar to MunicipioLlucmajor [link] [comments]


Debate sobre la violencia en la pareja. Violencia entre pares en la escuela. CIIE LAFERRERE- Narrativas Digitales VIOLENCIA ESCOLAR DEBATE VIOLENCIA DE GENERO Y PAREJA Relaciones adolescentes: ¿Celos o maltrato? violencia entre pares en la escuela secundaria Capítulo 2: Violencia en la Escuela - YouTube

Violencia entre parejas adolescentes El Tiempo Latino ...

  1. Debate sobre la violencia en la pareja.
  2. Violencia entre pares en la escuela. CIIE LAFERRERE- Narrativas Digitales
  3. VIOLENCIA ESCOLAR
  4. DEBATE VIOLENCIA DE GENERO Y PAREJA
  5. Relaciones adolescentes: ¿Celos o maltrato?
  6. violencia entre pares en la escuela secundaria
  7. Capítulo 2: Violencia en la Escuela - YouTube

'Violencia en la Pareja' por Bernardo Stamateas - 16 de Mayo de 2012 por Canal 26 - Duration: 13:46. Bernardo Stamateas 17,283 views. 13:46. Violencia entre pares en la escuela Fundamentación: Somos un grupo de docentes que desempeña su rol en tres niveles del sistema educativo (inicial, primario y secundario) por ello elegimos una ... Trabajo realizado por un grupo de alumnos del IES Marqués de Manzanedo en la materia de Filosofía y Ciudadania (1º Bachillerato). Es una crítica al sexismo. CONFERENCIA L.González (2/3) Congreso Violencia en las Escuelas, TUC2016 - Duration: 29:09. Sociedades Complejas 6,563 views. 29:09. 10 PREGUNTAS TRAMPA EN UNA ENTREVISTA LABORAL - Duration: 10:34. Enjoy the videos and music you love, upload original content, and share it all with friends, family, and the world on YouTube. La falsa igualdad del feminismo sobre violencia en la pareja al descubierto (con Antonio Salas) - Duration: 6:40. Desigualdad DeGénero 131,472 views. ... Raquel Kennedy ESCUELA 67,440 views. 9:01. Make an animated explainer video for free at: http://www.rawshorts.com Now you create your own explainer videos and animated presentations for free. Raw Shor...